Sexualidad en el puerperio
Cuando pensamos en sexo en el puerperio, podemos imaginar un bebé nuevo, llanto, pañales, cuerpo nuevo, una pareja a la que le pasan cosas también, todo eso genera, muchas veces, un poco de miedo e interrogantes, existe un día en el que debemos encender la tecla On para tener relaciones sexuales? ¿Esa tecla enciende el deseo? ¿Prepara nuestro cuerpo?
¡No! Por suerte o lamentablemente esa tecla no existe!
Creo que es mejor si pensamos en una perilla giratoria que podamos manejar según tengamos ganas y con la intensidad que nos guste.
Deberíamos tratar de pensar que la sexualidad es parte de nuestra vida, desde que nacemos hasta que morimos y que todo cambio vital va a influir en ella, lógicamente la presencia de un hijo va a modificarla. En esa vida que incluye nuestro cuerpo, todos nuestros conocimientos, desconocimientos y el momento y el lugar en el estamos.
Respecto a nuestro cuerpo, se modificó y surgen dudas, quizás no estamos a gusto, quizás no nos sentimos atractivas, quizás sólo creemos que me ven como una mamá. Tenemos un cuerpo cansado que necesita recuperase, que nos duele, no es lo mismo haber vivido una cesárea o un parto donde puede haber o no episiotomía. Las hormonas hoy, nos juegan una mala pasada, mayoría de veces nos disminuya el deseo.
Sobre nuestros conocimientos y desconocimiento respecto al puerperio empezamos a escuchar las experiencias de otras parejas, de nuestras madres, hermanas, amigas, vivimos atravesados por mandatos sociales, en que otra vez hay que , ser buenas madres y padres , tener ganas siempre de amamantar aunque te duela o no puedas o no quieras, tener que trabajar y también ser buena amante.
Y si, por último, el momento y el lugar donde vivimos este puerperio si tenemos pareja?, si mi embarazo fue deseado? tuve que hacer tratamiento para llegar a él? es el primer, segundo o tercer hijo? El vínculo que tengo con esa pareja… es bueno, tenemos buena comunicación, buena sexualidad previa o durante el embarazo?
Todo esto, el cuerpo, los conocimientos y nuestros vínculos influyen en nuestra sexualidad, entonces hay tantas variables y posibilidades como humanos existen! Acá no hay reglas!
Lo bueno de todo esto es que NO somos ni un cuerpo, ni hormonas ni vínculos, ni conocimientos como cosas sueltas.
Somos todo eso junto, somos PERSONAS y acá es donde tenemos que usar nuestra energía para ser inteligentes sexualmente o por lo menos intentarlo.
Dándonos el lugar y tiempo que cada pareja necesite, cuando y como quieran, consensuando, hablando, se trata de usar bien la perilla de la sexualidad.
Generando espacios para poder hablar y comunicar las sensaciones, sentimientos, miedos, eso es Intimidad, que un concepto mucho más amplio que la genitalidad.
Desde la sexología ayudamos a romper mitos y a poder darnos permisos, hacemos tareas sexuales que se adaptan a cada pareja, no hay recetas magistrales, tratando de erotizar a cada pareja según sus gustos.
La sexualidad incluye sexo, erotismo, placer, las fantasías. Abrazar, besar, tocar, es acercarse sin tener que, a eso me refiero cuando hablo de la intensidad de la perilla, empezar de a poco cuando tengamos ganas de acercarnos y poder volver atrás si no estamos cómodos, sin sentir culpas ni presiones, nadie nos apura.
La sexualidad es mucho más que un encuentro coital, la sexualidad estimula nuestra autoestima y una mejor autoestima genera mejores relaciones sexuales. Y es así como entramos en un círculo virtuoso de una sexualidad placentera donde cada uno es dueño de esa perilla que tenemos y que vamos a intentar usar de nuevo, con la intensidad que nos haga felices.